Heimlane Vault para equipos, en 3 minutos
Bóvedas compartidas, grupos, roles y políticas: cómo una empresa comparte contraseñas con las personas adecuadas y qué pasa cuando alguien se va.
Transcripción
Esta es Alice. Dirige un equipo. El equipo comparte accesos cada día. Alice crea una bóveda compartida para su equipo. Su navegador genera una nueva clave de bóveda compartida. Ni Heimlane ni nadie ajeno al equipo la verá jamás. La clave pública de Alice cifra la clave de la bóveda compartida. La clave se guardará de forma segura, en formato cifrado. Alice ordena las contraseñas en grupos. Marketing, Finanzas, TI. Cada elemento se cifra antes de salir de su ordenador. En la bóveda compartida solo se guardan elementos cifrados. Alice invita a Bob con su correo de trabajo. Bob acepta y Alice le concede acceso a la bóveda compartida. Al confirmar, Alice crea una copia de la clave para Bob. Se cifra con la clave pública de Bob. Y se le envía a Bob, aún cifrada. Solo él puede descifrarla, con su clave privada. David y Chloé se unen al equipo igual. Una bóveda, una clave, una copia cifrada para cada uno. Los roles definen quién gestiona qué. Propietario, Administrador, Gestor, Usuario. Bob pertenece a los grupos Marketing y TI. Solo ve esos. Cada grupo tiene sus propios ajustes. Solo lectura, contraseñas ocultas o acceso total. Las reglas de la bóveda se aplican a todos… …y es fácil activarlas. Chloé deja el equipo. Alice la quita de la lista de miembros. Su copia de la clave se elimina y su acceso termina. Cada cambio queda en el registro de auditoría. La plataforma Heimlane solo conserva elementos y claves cifrados. Zero-knowledge, de extremo a extremo. Alice, Bob y todo el equipo… …cada uno con su propia clave. Todo es ilegible, excepto para quienes forman parte del equipo.
