Realm en acción: una empresa, su equipo y sus proveedores
Acceso a los servidores desde el navegador sin VPN, cada sesión grabada, contraseñas inyectadas y nunca mostradas, y proveedores admitidos solo cuando hace falta.
Transcripción
En Brevalt Industries, Emma y su compañero Paul se ocupan de TI. La empresa gestiona sus propios servidores. Tom y Nina, de Kerwan IT, les ayudan a distancia. Marc y Hugo, sus proveedores de software, también entran de vez en cuando. Antes de Realm, nadie sabía quién se conectaba, ni cuándo, ni a qué. Los accesos de Marc y Hugo seguían abiertos, de día y de noche. Se pasaban la misma contraseña y a nadie se le ocurría cambiarla. Ante un incidente, una auditoría o un litigio, Emma no tenía nada que mostrar. Ahora Emma usa Prism: Vault para contraseñas, Realm para accesos. Con Realm, toda conexión pasa por un único punto. Kerwan IT, su partner, puede gestionar Realm por ella. Pero Emma sigue al mando: con un botón puede restringir el acceso de Kerwan IT. En los servidores basta un programa pequeño: Realm Connect. Es él quien contacta con Realm, por un túnel cifrado. No hace falta abrir ninguna puerta: el firewall sigue cerrado al exterior. Para Emma, no hay VPN que repartir ni equipos que mantener. Tom, por su parte, solo necesita su navegador para conectarse. La contraseña sale de la Vault de Tom y Realm la inyecta sin mostrarla. Además, Realm graba toda la sesión por defecto. Emma ve quién se conectó, a qué servidor y cuándo. Reproduce la sesión de Tom, como un vídeo. Vemos a Nina trabajando y Emma pide ver su sesión. Le indica el motivo a Nina. Nina recibe primero la solicitud y luego la acepta. Emma la ve crear una cuenta en directo, en solo lectura. Lo que hace Nina queda fuera de su encargo: Emma lo corta con un clic. En Prism, Emma añade a Paul, que puede conectarse al instante. Marc, el proveedor del software de gestión, no tiene cuenta en Prism. Emma le prepara un acceso de invitado al servidor de producción. Primero elige en su Vault la contraseña que Realm inyectará cuando Marc se conecte. Luego invita a Marc y fija sus horarios Aquí, de lunes a viernes, de 8 a 13 h. Marc recibe el enlace de Emma para conectarse sin conocer la contraseña del servidor. Lo abre, pide conectarse y Emma le deja entrar. Realm inyecta la contraseña directamente: Marc sigue sin verla nunca. Una mañana, Paul se encuentra con el software de gestión caído. No consigue reiniciarlo y necesita ayuda del proveedor: llama a Marc. Desde su sesión, Paul invita a Marc a unirse. El enlace funciona una sola vez y caduca a los 15 minutos. Marc se une a la misma sesión. Marc encuentra la causa, reinicia la base de datos y problema resuelto. Todo el arreglo de Marc, por supuesto, lo grabó Realm de principio a fin. Todos estos pasos quedan escritos en el registro de auditoría. Durante las sesiones, Realm también señala las acciones sensibles. Meses después, una auditoría pregunta quién creó cuentas. En las grabaciones, Emma busca la ventana de gestión de usuarios. Es la sesión de Nina, de hace varias semanas, en el controlador de dominio. Un clic en el evento que busca y el reproductor salta al momento en que Nina crea la cuenta. Emma exporta el vídeo: sus pruebas de cumplimiento de NIS2 están listas. Antes de Realm, Emma no tenía nada que mostrar: nada estaba controlado. Hoy, en cambio, cada acceso pasa por Realm y queda trazado. Diseñada y alojada en Europa. Emma vuelve a tener el control: con Realm sabe quién se conecta, cuándo y a qué.
